Los choques frontales han dismuido
08-12-2015 | Cada vez realizan menos operaciones por golpes delanteros.

Cada vez realizan menos operaciones por golpes delanteros. Y es que en los últimos diez años los impactos delanteros han pasado de representar el 54% de los siniestros al 33%, gracias principalmente a la evolución tecnológica de los elementos de seguridad de los vehículos (sensores de aviso de colisión, control de velocidad adaptativo, etc.).

Por el contrario, los impactos traseros han pasado a ser ahora los más habituales. Los siniestros ahora son el 49%. Los laterales, en cambio, se mantienen en torno al 18%.
Por otro lado, en función de cómo sea la colisión y los daños en el vehículo, en ocasiones no queda más remedio que sustituir las piezas, pero otras veces en cambio si es posible su reparación. Cuando esto ocurre, el panel lateral trasero es la pieza más reparada de todas las que conforman la carrocería. 

En estas embestidas, es decir, cuando un auto golpea a otro en su parte lateral, sufren también mucho otras partes de la carrocería como la puerta delantera y la aleta delantera. Sin embargo, en ambos casos el gasto es inferior.

Otro típico golpe de ciudad, el choque por alcance, deriva en ocasiones en una visita al taller en la que el paragolpes trasero y el delantero se ven abocados a una reparación. En estos casos, los conductores se verán obligados a desembolsar más dinero.

Sin embargo, cuando de coste se trata, la reparación más cara es la que concierne al techo, en cuyo caso la operación se eleva más. Esta es la pieza más costosa con diferencia, pues la siguiente, el faldón trasero.

Absorbe golpes... Y dinero

La carrocería absorbe no solo los golpes en caso de siniestro, sino lo que cuesta de media una reparación en un taller; estos vehículos de corta edad son responsables de casi cuatro de cada diez reparaciones de carrocería, a pesar de que representan menos del 20% del parque.

El hecho de que estén cubiertos en esos primeros años por la garantía del fabricante y también mayoritariamente por pólizas a todo riesgo explican que sus entradas al taller sean más frecuentes. Asimismo, un vehículo de corta edad es más propicio a recorrer kilómetros, hasta cuatro veces más que uno de diez años, por lo que su desgaste también es mayor. Y, de hecho, estos coches jóvenes están aumentado su kilometraje, un 3% más.